Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

A continuación, presentamos la interesante entrevista al presidente Stefano Secoli, realizada por Fulvio Aniello para la revista de moda online Fashion Times.

Cuando uno conoce a Stefano Secoli, se da cuenta de inmediato de que, mientras él habla, se viven momentos especiales. Son enseñanzas que uno asimila y hace suyas. Se percibe enseguida la talla del personaje por su cercanía y disposición.

El 2014 fue un año importante. El Istituto Secoli celebró 80 años de actividad. Repasemos brevemente la historia de esta prestigiosa escuela de moda.  En 80 años han nacido y desaparecido muchas empresas. Lamentablemente, la gran mayoría de las actividades que surgieron en aquella época ya no existen hoy en día. Normalmente, la vida de una empresa se mide en pocas décadas. Especialmente en el caso de las pequeñas empresas, la desaparición del fundador suele marcar el fin de la actividad. Nosotros hemos seguido adelante. Llevamos aquí 80 años. Probablemente porque detrás hay una razón, una idea, un porqué.

¿Cómo ha evolucionado ese «porqué»? Es una razón que debe adaptarse a los tiempos en que vivimos. La escuela nació para la sastrería, luego llegó la industria, después el prêt-à-porter… por lo tanto, es evidente que la idea fundamental de saber confeccionar bien una prenda ha pasado de la concepción artesanal a la industrial, hasta llegar al prêt-à-porter con un contenido de moda muy sólido, sin olvidar el uso de herramientas cada vez más sofisticadas (como el CAD y toda la parte de diseño gráfico por ordenador). Hoy en día, es un conocimiento que debe saber combinarse: por un lado, regresando un poco a los orígenes —con la recuperación de la alta artesanía— y, por otro, con el uso de herramientas de comunicación muy potentes que, si se piensa bien, son los dos sectores que más están creciendo. Basta pensar en la comercialización y la venta por internet, pero no solo eso… Esto es solo la punta del iceberg de una estructura organizativa que aprovecha de forma determinante las posibilidades que ofrecen estas nuevas herramientas, creando una fuerte conexión a distancia entre quien produce y quien vende, con una organización logística que antes era impensable. Esto es lo que ocurre actualmente en el mundo y, si se quiere mantener un cierto nivel, hay que integrarse en la realidad, sin olvidar el gran retorno a lo artesanal para diferenciarse.

Cuando su padre fundó la escuela en los años 30, que por aquel entonces era una escuela de corte, ¿podía imaginar que algún día su idea llegaría a celebrar este importante hito?Seguramente lo esperaba, porque dedicó toda su vida a ello. Imagino que cuando una persona entrega su vida a algo, espera que ese proyecto prospere… tenía esa esperanza. Luego, convertir esa esperanza en realidad (Stefano Secoli sonríe)… nosotros estamos felices de haber materializado ese deseo.

¿Qué es lo más importante que le enseñó su padre? Una de las características de mi padre que más me marcó fue su disposición hacia las personas, que era única y desinteresada. Es algo que llevo conmigo, con sus pros y sus contras, porque a veces, cuando uno es tan servicial, corre el riesgo de dispersarse… pero creo que es importante mantener ese tipo de comportamiento hacia los demás. Lo otro es que, aunque inevitablemente miraba el aspecto económico, nunca situó este punto entre sus valores principales. En su escala de valores, antes estaban otras cosas… como la honestidad, la integridad, la ética…

¿Cuál es la gran enseñanza que el Istituto Secoli deja a sus alumnos y a los profesionales que asisten a sus cursos? Por un lado, un conocimiento profesional. No olvidemos que detrás de este saber hacer hay una tecnología importante. Lo otro es precisamente la integridad, la honestidad y el respeto. Valores sencillos, básicos, de la humanidad, pero que a veces, en nuestro mundo, te das cuenta de que no todo el mundo posee. No hace falta inventar la pólvora en la vida. Las cosas importantes siempre son las mismas. Los valores están ahí, no cambian. Lo difícil es el comportamiento: ¿es usted coherente con esos valores o no lo es? En el trabajo, en la formación, en la disposición hacia los demás. A lo largo de la vida siempre se transmite el ejemplo, y la formación es también una experiencia compartida que le deja a uno lo que ha hecho junto a otros, pero sobre todo, cómo lo ha hecho.

¿Logran transmitir estos valores de la misma manera a los estudiantes extranjeros o aplican un enfoque diferente? Creo que no hay otra forma de hacerlo. Pueden cambiar los estudiantes, pueden pasar los años, pueden cambiar incluso los profesores, pero la humanidad sigue siendo la misma y los valores que transmitimos son iguales para todos. Además, no disponemos de medios para realizar una gran comunicación internacional y alcanzar cifras altísimas de alumnos extranjeros. Quien viene desde la otra punta del mundo para estudiar en el Istituto Secoli lo hace por la recomendación de personas satisfechas y, debo decir, que últimamente los extranjeros están aumentando, por lo que asumo que están satisfechos, también con los valores que transmitimos.

¿Podría ser que su enfoque de una escuela del «saber hacer» italiano, basado en sólidos valores humanos, sea más valorado que otras propuestas que han apostado por internacionalizarse con un trato más frío hacia el alumno? Seguramente puede ser así, aunque debo decir que las escuelas italianas son muy buenas. Nosotros intentamos aportar algo diferente, buscando conjugar la tradición con el contexto actual. Creo que quien viene a nuestra escuela lo percibe. Comprende que esto no es solo un negocio. La persona que viene aquí entiende que está aprendiendo mediante la práctica, creando. Ese es el verdadero aprendizaje. Porque cuando uno crea algo, se convierte en algo suyo. Cuando se escucha una lección teórica, es distinto. Si logra hacer cosas y las hace en común, ese momento pasa a ser suyo. Los jóvenes aquí elaboran manuales de confección o de patronaje que conservan para toda la vida. Se adueñan del método porque lo han realizado ellos mismos. El simple hecho de aprender todas las formas de confeccionar un bolsillo… con propuestas que hoy ya ni se ven, pero que usted posee en un dossier hecho por usted mismo, es una propiedad intelectual maravillosa. Este método le habitúa a apropiarse de las tecnologías y, cuando se incorpora al mundo laboral, puede incluso enriquecer a la propia empresa, aportando una gran autoridad sobre la materia.

Para alcanzar estos resultados, imagino que necesitan interlocutores con unas características profesionales y humanas acordes a lo dicho. ¿Cómo se selecciona al profesorado?  Deben ser antiguos alumnos y haber adquirido experiencia; deben haber realizado labores de asistencia en nuestros cursos. En definitiva, deben completar todo un recorrido antes de llegar a la cátedra. No es un camino que se recorra de la noche a la mañana. Es una selección que no realizamos nosotros, sino que surge de forma natural cuando una persona comparte esta forma de pensar, de actuar, este «porqué» que hay detrás, estos valores… de lo contrario, no se sentiría a gusto en el grupo. El grupo no es la empresa. No es el Sr. Secoli quien elige. La empresa está formada por personas y, si no se tienen ciertos valores, no se logra formar parte del equipo.

¿Cuáles son los próximos retos? Sobre esto tengo mis propias ideas. Llevo cuarenta y dos años trabajando y en todo este tiempo siempre he intentado ser coherente, porque considero que cuando uno habla y luego en la vida no se comporta conforme a lo dicho, para mí es una derrota. En mi vida siempre he valorado a los jóvenes, porque no son solo un recurso, sino una necesidad. Por lo tanto, no podemos prescindir de ellos. No digo «voy a hacer una inversión y contratar a un joven», ¡no! El planteamiento es muy distinto. No puedo permitirme no tener jóvenes. Pero no tanto para que sirvan de apoyo, sino para diseñar las estrategias, porque si dejamos las estrategias en manos de personas de 60, 70 u 80 años, ¿a dónde vamos a llegar? Las estrategias deben diseñarlas los jóvenes. Luego, cuando tengan experiencia, deberán servir de apoyo a otros jóvenes. Esta es mi visión. La sensibilidad que puede tener un joven hacia el futuro, hacia los iconos actuales, hacia la ecología o la problemática de los conflictos generacionales, entre quienes lo tuvieron todo demasiado fácil y quienes ahora deben luchar para obtener las mismas condiciones. Si me pregunta cuáles son mis estrategias, las tengo, pero debo contrastarlas con los jóvenes, y luego les corresponderá a ellos tomar las decisiones.

Parece un factor muy importante para usted. ¿Podría explicarnos mejor su punto de vista?  Es un punto clave fundamental y también una gran limitación de nuestra sociedad. Si no se actúa así, el riesgo es que los jóvenes se limiten a acatar: hacen las cosas, pero otros las han decidido. Dado que hablamos del futuro, entregar el timón estratégico a quien tiene experiencia puede ser muy peligroso. La experiencia es un factor muy importante, pero también muy negativo. La experiencia le vuelve a uno desconfiado, se pierden las grandes perspectivas… Fíjese que nada grande en la historia ha sido realizado por ancianos. Los cambios no pueden ser obra de esas personas. Las cosas nuevas se hacen también porque uno es audaz, porque cree en ellas. Este es el sistema para mover las cosas, porque de lo contrario, se estancan. Este es un poco el límite que tuve con mi padre, porque la generación pasada era muy personalista en la toma de decisiones. Por eso, si me pregunta por los próximos retos, no puedo responderle. He pasado mi vida diciendo que estas estrategias corresponden a los jóvenes, y así lo haré. Tengo mis ideas, sé que la escuela hará cosas en los próximos veinte años, pero no me corresponde a mí decidir cómo. Les corresponde a mis hijos. Doy mucha importancia a este aspecto. Piense que cuando visito una empresa, lo primero en lo que me fijo es en la edad media. Y hay empresas en las que, nada más entrar, se percibe que es una empresa muerta, independientemente del producto… porque hay un fundador de cierta edad que es centralista… y la empresa muere, se marchita, porque ya no se ven jóvenes ni futuro alguno. Es una forma de egoísmo terrible.

Me darían ganas de que escucharan su entrevista quienes gestionan la moda en Italia… Fíjese que Alejandro Magno conquistó el mundo a los 18 años… los grandes son todos jóvenes. Solo hay que ver quiénes han creado las empresas más grandes del mundo. Quien tiene experiencia puede hacer muchas otras cosas, pero seguramente no ganar los retos del futuro. Solo el relevo generacional hacia los jóvenes puede garantizar el futuro de la empresa. Yo soy feliz porque en el Istituto Secoli las decisiones de los últimos 5 o 6 años las ha tomado mi hijo y los resultados están a la vista. Esperamos poder celebrar también los 100 años.

Contattaci

Stefano Secoli crea escuela, y no solo de moda: “Las estrategias deben diseñarlas los jóvenes”